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La sombra en el cultivo del café

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El cafeto es originario de bosques sombríos tropicales, pero a lo largo de su trayectoria como cultivo ha pasado por formas altamente variadas de manejo, que van desde el tradicional, hasta el intensivo, impulsado en los últimos 50 años. En la literatura, el tema de la sombra es presentado desde diferentes puntos de vista y es común asociar el término caficultura tecnificada con plantaciones a pleno sol, lo cual no es totalmente verdadero, o al menos no es una condición.

En Guatemala el cafeto se cultiva bajo sombra y en menor proporción al sol. El cultivo bajo sombra va desde un sistema rústico, pasando por el policultivo tradicional, el sistema agroforestal comercial, hasta el sistema de sombra especializada. La tendencia actual de la caficultura obliga a visualizar el tema de la sombra desde una perspectiva sostenible, en la cual se dimensiona adecuadamente la importancia y función de la sombra en el cafetal.

Importancia de la sombra

Al hablar de la importancia de la sombra para las plantaciones de café, se tiene que hacer referencia a los efectos directos sobre los cafetos y también a una serie de beneficios indirectos no menos importantes.

El efecto más directo de la sombra se da sobre la intensidad y calidad de luz solar, ya que al actuar como filtro, estos factores son modificados, influyendo directamente sobre la fisiología de las plantas, especialmente regulando la fotosíntesis y la respiración. Además, la sombra protege las raíces del efecto directo de los rayos solares, reduce la transpiración del cultivo, protege a los cafetos de la acción directa del viento y en ciertas regiones puede protegerlos del efecto de las heladas.

Otro beneficio significativo se obtiene al mejorar la calidad de la cosecha. En relación a esto, se ha observado una marcada influencia de la sombra en la maduración del café, ya que bajo ésta, el fruto madura más lentamente y con menor daño de Antracnosis y Mancha de Hierro, lo cual repercute en una mejor conversión de café maduro a pergamino de primera. Algunos estudios han demostrado que la sombra mejora el tamaño del grano y la calidad de taza. Por último, se ha comprobado una mayor longevidad de las plantaciones bajo sombra, lo cual se traduce en una producción sostenible en todo sentido.

La sombra ejerce un efecto importante sobre el agua y el suelo. En este sentido, se ha observado una mayor conservación de humedad en el suelo en plantaciones sombreadas. Algunos estudios han demostrado que los suelos de plantaciones con sombra densa poseen 70% más humedad que plantaciones sin sombra. Por otro lado, en un cafetal con sombra se infiltra aproximadamente el 90% del agua de lluvia, comparado con el 40% que ocurre en los cultivos limpios. La hojarasca tiene una función importante en la conservación de la humedad y en las propiedades del suelo; en este campo los árboles de sombra pueden aportar hasta 7 toneladas de materia orgánica por manzana. Lo mencionado anteriormente tiene un efecto importante en la reducción de la erosión, la conservación de la humedad y en la fertilidad del suelo, especialmente cuando los árboles son fijadores de nitrógeno.

En el área ecológica, el cultivo del café y su sombra forman parte del Corredor Biológico Mesoamericano (CBM) y como tal tiene un gran efecto en la conservación de la biodiversidad. Se ha reportado que en una plantación con sombra pueden encontrarse más de 150 especies diferentes de aves; mientras que en cafetales sin sombra, esta cantidad se reduce a menos de un cuarto.

Por otro lado, un cafetal bajo sombra densa puede tener niveles de diversidad biológica casi similares a bosques, dentro de la cual, sobresale en importancia la diversidad microbiana que influye en el control biológico de plagas. Por último, es importante recordar la función de la sombra en la captura de carbono y liberación de oxígeno que beneficia a todos por igual.

La densidad de sombra: una alternativa generada para cada finca o parcela

Ha existido una amplia discusión entre los promotores de la caficultura intensiva sin sombra y los que se inclinan por un sistema más conservador, referente a los efectos del uso de una mayor o menor cantidad de la sombra.

En general, para decidir sobre la cantidad de sombra a manejar se toman como base las condiciones agro-climáticas de la finca; más la capacidad de inversión aunada a los objetivos del productor. Los siguientes factores deben ser tomados en cuenta:

Mayor densidad de sombra

Aquí se define una cobertura de sombra entre el 50 - 70%, recomendable para las siguientes condiciones:

  • Alta temperatura en el suelo y el ambiente.
  • Baja humedad relativa en el ambiente y en el suelo.
  • Mayor exposición a la luz solar (la fisiografía influye en este aspecto).
  • Suelos con baja fertilidad natural y propiedades físicas limitantes.
  • Recursos limitados, especialmente para compra de fertilizante.

Baja densidad de sombra

Una baja densidad de sombra no sobrepasa el 30% de cobertura:

  • Baja temperatura en el ambiente y en el suelo.
  • Alta humedad relativa en el ambiente y en el suelo.
  • Menor exposición a la luz solar.
  • Alta fertilidad del suelo y propiedades físicas optimas.
  • Disponibilidad de recursos para mayor inversión en insumos.

Muschler (1997), propone la combinación de tres factores que nos pueden guiar para definir sobre la densidad del sombreado, partiendo de los dos extremos: café sin sombra comparado con café con sombra, tal a como se observa en el anterior diagrama.

Especies de árboles usadas para sombra

En Guatemala se han utilizado varias especies para sombra permanente en las plantaciones de café, especialmente del género Inga, las cuales se han comportado bien, con alguna diferencia en su adaptación a las distintas regiones cafetaleras. Los principales nombres comunes de este género son chalum, cuje, caspirol, guaba, cushin, pepeto, etc. Otras especies importantes son la gravilea (Grevillea robusta) y el pito o miche (Erythrina sp.)

Actualmente ha cobrado importancia el enfoque de caficultura sostenible, especialmente como requisito para participar en mercados diferenciados, tal es el caso del programa de Starbucks Coffee Company, el cual enfatiza en un mayor número de especies. Al respecto, puede mejorarse la diversidad de sombra dejando algunos árboles que crecen naturalmente en las plantaciones, siempre que estas no sean especies invasivas o dañinas para el cultivo por ser altamente competitivas. Algunos ejemplos son: el Aliso (Alnus sp.), Cedro (Cedrela sp), Laurel (Cordia sp), Madrecacao (Gliricidia sp), Aguacate (Persea sp), etc.

Manejo de la sombra

Existen diferentes tipos de poda aplicados a los árboles de sombra de acuerdo a su edad. Por ejemplo, a los árboles menores de 5 años se les ejecuta la poda de formación que es importante para una buena estructura conforme van creciendo.

Cuando los árboles son adultos se les da una poda de regulación, la cual consiste en descubrir el centro de la copa de los árboles y se deja un estrato de ramas horizontales no sobrepuestas, con el fin de distribuir la entrada de luz. Es importante dejar como mínimo un espacio libre de 2 metros entre el techo del cafetal y el de la sombra.

Cuando un lote completo de cafetal se va a recepar o renovar, puede aprovecharse el momento para toconear los árboles de sombra a una altura de 4 a 5 metros, con el propósito de regenerar y uniformizar el tejido y estructura de los árboles. El toconeo se hace antes de la poda del cafetal para evitar daños posteriores.

Por último, es importante que el caficultor planifique la sustitución de los árboles que por enfermedad o edad van deteriorándose. Para ello la finca siempre debe contar con un vivero de árboles de sombra acorde a su sistema de manejo.